LOS PICHACAS DEL MAR

Un domingo cualquiera, salí de Zaragoza dispuesto a buscar emociones nuevas y sobretodo buscando un sitio marinero 
donde poder surcar los mares con mi moto de agua, me han hablado muy bien de un sitio concreto, TORREDEMBARRA una 
villa marinera  donde las opciones son varias y después de conducir poco mas de dos horas por autopista, y en la 
salida nº 32, me recibe una gran rotonda en forma de bienvenida diciendo, Torredembarra Sol, Sorra y Mar.

Sin mas dilación me dirijo hacia el interior y veo un cartel que dice; Puerto, giro a la derecha y veo el símbolo inconfundible que me hace respirar actividad náutica.

     
 

Justo detrás aparece un gran y generoso puerto 
      

y nada mas entrar es fácil de adivinar la gran movilidad náutica que allí se realiza puesto que hay infinidad de lanchas, barcos y super barcos de diferentes mangas y esloras.

     
 

Dicen que los garitos que hay por el puerto son “ reversibles” osea tapas de día, copas de noche, el ambiente está asegurado,,, pero yo veo mucho cemento y busco algo mas natural. Nada mas salir del puerto y mirando a lo lejos solo se me ocurre una frase “ Jodo que playa “      
 
, y es que hay una playa que bien podría medir por lo menos un kilómetro de larga por casi 90 metros de ancha en algunas zonas, donde es inevitable imaginar las diferentes actividades que allí se realizan, ya que se ven porterías, redes de tenis playa e incluso juegos y pequeños parques para los mas peques.      
 
“ este viaje promete”. Sigo caminando por ese lujoso y gran paseo marítimo y llego a una zona donde se estrecha la playa y es que estoy en el barrio marítimo y dicen que en este barrio antiguamente los pescadores cuando llegaban con sus pequeños y no tan pequeños pesqueros, por mediación de unos cabestrantes y un espigón con un símbolo muy peculiar, el que esta “ tó chulo” mirando al mar y el cual daba los buenos días y un hasta pronto, a los Pescadores y un hola cuando regresaban una vez terminada la faena. Con unas poleas depositaban sus barcazas en la arena, debía de ser todo un espectáculo, digno de recordar, como hacen con nostalgia los mas veteranos de la zona tal y como me lo explican.      
 

Sigo mi camino y tirando la vista adelante a lo lejos se empieza a vislumbrar, puesto que el día es un poco gris y el sol todavía no se ha desperezado, lo que creo que andaba buscando. Donde termina el asfalto y como protegiendo una zona de dunas llamada Los Muntanyans, un ecosistema lunar típicamente costero, aparece el Club maritim, un club salvaje a la vez de romántico      
 
, donde si que están las embarcaciones en la arena, con un club social pequeño, pero coqueto      
 
, frenando así el avance de un paseo marítimo con sabor a cemento.

En este club, no cuesta trabajo el encontrar a algún socio que con la sonrisa en la boca te cuente las cosas que se pueden hacer y poder disfrutar de unas buenas vacaciones. Poco a poco me voy dando cuenta de que este viaje dará sus frutos, puesto que aquí, se desarrollan muchísimas actividades, tanto náuticas como sociales. Escuela de Vela, la semana Catalana, que cada año suma un nuevo éxito, pesca, optimist, dominó, tenis playa, petanca y como nó, actividades de motos de agua, todo un paraíso,      
 

     
 

     
 

     
 

Es curioso y casi en extinción ver como se manejan en este club las embarcaciones, puesto que para ello se dispone de un tractor 4X4 para dar servicio, con el buen hacer de los marineros, que no escatiman esfuerzos a la hora de ayudarte con tu embarcación,

     
 

Como no podía ser de otra manera aquí tenia que empezar una nueva aventura,,,,,” LOS PICHACAS DEL MAR “””.

     
 

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